
-Yo se toda tu historia. La rosa, el zorro, la serpiente, los planetas y el desierto.
……Pensé que ya no estabas en este mundo…
El niño no respondió, estaba cada vez mas decepcionado.
-No te preocupes aquí puede empezar otra historia mejor...Es una tierra donde todo esta por hacerse. Intento animarlo el aviador y continúo diciendo:
-Cierto… que no te gusta responder preguntas…. Hay cosas que no se explican.
-Es un recurso de los escritores cuando no tienen una buena forma de explicar algo.
Se escuchaban las risas de esas niñas, el canto de los pájaros, el ruido incesante del río.
Era solo un pequeño muchacho, rubio, vestido solemnemente con un gabán largo y azul con su entretela interior en granate, camisa y pantalón blanco, botos altas altos y semblante ingenuo.
-Ha pasado el tiempo…Eres el hijo de ese piloto del desierto? Pregunto el niño.
-No. Soy el hijo de Antoine de Saint-Exupery. Y esas niñas son las que inspiraron a mi padre a crearte, en el castillo de San Carlos…. según dicen.